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Cuánto cobrar por una clase particular (y cómo subir el precio)

6 min de lectura

La pregunta suele formularse mal. No es "cuánto se cobra por una clase particular", porque eso depende de la ciudad, la asignatura, el nivel y de si el alumno viene recomendado o de un anuncio. La pregunta útil es cuánto necesitas cobrar tú.

Empieza por tus números, no por el mercado

Una clase de una hora no te cuesta una hora. Cuesta la hora de clase, más la preparación, más los desplazamientos si los hay, más el rato de organizar, cobrar y responder mensajes. Si das diez clases a la semana, échale un vistazo honesto al tiempo real que le dedicas.

Haz esta cuenta una vez: lo que quieres ganar al mes, dividido entre las horas que realmente puedes dar. Y recuerda que no todas las semanas son iguales: hay puentes, exámenes, vacaciones y bajas. Si calculas con la semana buena, el mes malo te pilla.

Si eres autónomo, en esa cuenta entran también la cuota y los impuestos. Es la parte que más se olvida y la que más descuadra.

Luego mira el mercado, pero para situarte, no para copiar

Mira lo que cobran otros profesores de tu asignatura y tu nivel en tu zona. No para ponerte igual, sino para saber si estás dentro del rango o muy fuera. Estar por debajo del rango no te trae más alumnos: transmite que sabes menos.

Y hay diferencias legítimas. Preparar la EBAU no vale lo mismo que repasar 1.º de ESO. Física y Química suele pagarse por encima de la media porque hay menos gente que las dé bien. Una clase online te ahorra desplazamiento, pero eso no la hace valer menos: le ahorra desplazamiento al alumno también.

Cobra por bloques, no solo por clase suelta

Un bono de cuatro u ocho clases te da previsibilidad y al alumno le da compromiso. No hace falta descontar mucho; a veces basta con que exista la opción. Y un alumno que ha comprado cuatro clases falta menos a la segunda.

Subir el precio a los que ya tienes

Esta es la parte que da miedo, y casi siempre da menos problemas de los que uno imagina. Tres reglas:

  • Avisa con antelación. Un mes es razonable. Lo que sienta mal no es la subida, es enterarse el día que toca pagar.
  • Dilo sin pedir perdón y sin justificarte de más. "A partir de octubre la clase pasa a 22 €" es suficiente. Cuanto más te explicas, más parece negociable.
  • Sube a los nuevos primero si te cuesta. Es la forma menos incómoda de empezar, aunque tarde más en notarse.

Perder algún alumno al subir no es un fracaso: es lo esperable. Si subes un 10 % y pierdes al 5 % de los alumnos, has ganado dinero y tiempo.

Lo que de verdad sostiene un precio

No es el título ni los años de experiencia, aunque ayuden. Es que la familia perciba que está pasando algo.

Un alumno que puede volver a ver la explicación, unos apuntes que no se pierden, y un padre o una madre que sabe en qué va mejorando su hijo: eso sostiene un precio mucho mejor que cualquier argumento. La diferencia entre 18 y 25 € por hora casi nunca está en la clase. Está en todo lo que rodea a la clase.

Da tu clase. Menttio hace el resto.

La videollamada se crea sola, la clase queda grabada y el cobro deja de ser cosa tuya.